Cada año, la Semana Europea de la Movilidad invita a ciudades, empresas y ciudadanos a reflexionar sobre una cuestión cada vez más presente: cómo queremos desplazarnos y cómo debemos adaptar nuestras ciudades a nuevas formas de movilidad.
Hablar de movilidad sostenible implica hablar de bicicletas, transporte público, peatones y nuevas formas de desplazamiento.
Pero también significa hablar de algo que, en ocasiones, recibe menos protagonismo: la infraestructura que permite ordenar y hacer reconocibles esos espacios. En Abadecom Urban llevamos años trabajando precisamente en este ámbito, desarrollando soluciones destinadas a la delimitación y organización del espacio urbano.
Y uno de los mejores ejemplos de ese recorrido es nuestro separador de carril bici fotoluminiscente CicloLux.
De una idea a más de 250 km instalados
La innovación comienza muchas veces con una idea. Pero una idea no demuestra realmente su recorrido hasta que abandona el catálogo y comienza a enfrentarse a las condiciones del mundo real: Tráfico, cambios de temperatura, radiación solar, uso diario, diferentes entornos urbanos, miles de usuarios circulando junto a ella, CicloLux nació con el objetivo de reunir en una misma solución diferentes características aplicadas a la infraestructura ciclista:
– Fabricación en PVC reciclado.
– Elementos reflectantes para favorecer su percepción.
– Pieza fotoluminiscente integrada en la parte superior.
– Diseño pensado para su utilización en infraestructura ciclista urbana.
– Posibilidad de personalización para proyectos y administraciones.
Hoy, después de diferentes proyectos realizados dentro y fuera de España, hemos superado los 250 kilómetros de carril bici instalados con CicloLux. Una cifra importante para nosotros, pero cuyo verdadero valor va mucho más allá del número.
Más de 250 km de experiencia real
Cada instalación nos permite seguir aprendiendo. Porque desarrollar un producto para el espacio urbano no consiste únicamente en diseñarlo o fabricarlo. También implica observar cómo se comporta una solución cuando pasa a formar parte del paisaje cotidiano de una ciudad.
Cada kilómetro instalado aporta experiencia sobre diferentes configuraciones de carril bici, tipos de vía, condiciones ambientales y necesidades de los proyectos. Y esa experiencia es la que permite seguir evolucionando.
Por eso, cuando hablamos de más de 250 km instalados, preferimos hablar también de:
Más de 250 km de experiencia en la calle.
Experiencia que nos ayuda a analizar, mejorar y continuar desarrollando soluciones adaptadas a las necesidades de la movilidad urbana.
La infraestructura también forma parte de la movilidad sostenible
Cuando pensamos en movilidad sostenible, es habitual centrar la atención en el medio de transporte. Pero la transformación de nuestras ciudades requiere también trabajar sobre el espacio por el que nos desplazamos.
Los itinerarios ciclistas necesitan integrarse en entornos donde conviven bicicletas, peatones, vehículos y transporte público. La delimitación de espacios, su identificación y la elección de elementos adecuados forman parte de esa planificación.
Por eso creemos que la evolución de la movilidad urbana no depende únicamente de crear más kilómetros de carril bici, sino también de continuar trabajando en cómo se diseñan, delimitan y equipan esos kilómetros.
Innovación que sale del catálogo
Para Abadecom Urban, innovar no significa simplemente desarrollar algo diferente. Significa conseguir que una solución pueda pasar del diseño a la fabricación y, posteriormente, a la calle. Es allí donde comienza el verdadero aprendizaje.
Los más de 250 km de CicloLux representan proyectos, instalaciones y experiencias diferentes, pero también un compromiso por seguir investigando nuevas formas de aplicar materiales reciclados, elementos reflectantes y soluciones fotoluminiscentes al espacio urbano.
Durante esta Semana Europea de la Movilidad, queremos poner precisamente el foco en esa parte menos visible de la transformación de nuestras ciudades:la infraestructura que hace posible la movilidad.
Porque cada nuevo itinerario, cada proyecto y cada kilómetro son también una oportunidad para seguir construyendo ciudades mejor preparadas para las nuevas formas de desplazarnos.
