La seguridad de un carril bici no depende solo de que exista una vía reservada para ciclistas. También depende de cómo se delimita, de la visibilidad que ofrece y de la resistencia de los elementos instalados en la calzada.
En muchos entornos urbanos, algunos separadores de carril bici no cumplen bien su función porque se deterioran rápido, son poco visibles por la noche o no están preparados para soportar el uso diario de la vía. Cuando esto ocurre, el carril bici pierde eficacia y la seguridad de ciclistas, peatones y conductores puede verse comprometida.
En Abadecom hemos desarrollado un separador de carril bici fotoluminiscente y reflectante pensado precisamente para resolver estos problemas: mejorar la visibilidad nocturna, reforzar la seguridad vial y ofrecer una solución duradera fabricada con plástico 100% reciclado.
El problema: separadores que no se ven cuando más falta hacen
Uno de los principales fallos de algunos separadores de carril bici es su baja visibilidad en condiciones de poca luz.
Durante el día pueden delimitar correctamente el carril, pero por la noche, en zonas con iluminación deficiente, con lluvia o en tramos urbanos de baja visibilidad, pueden pasar desapercibidos. Esto aumenta el riesgo de invasión del carril bici, golpes, maniobras bruscas o confusión entre los distintos usuarios de la vía.
La visibilidad no debe depender únicamente del alumbrado público. Un buen separador debe ayudar a señalizar el carril incluso cuando las condiciones de iluminación no son las mejores.
El separador de carril bici fotoluminiscente de Abadecom incorpora una pieza fotoluminiscente de altas prestaciones que se carga con luz solar o artificial. Una vez cargada, mantiene su luminiscencia durante más de 12 horas en condiciones de oscuridad.
Esto significa que el separador puede aportar visibilidad nocturna sostenida sin necesidad de conexión eléctrica, cableado ni consumo energético propio. La fotoluminiscencia no sustituye a una buena planificación vial, pero sí añade una capa extra de percepción y orientación. El carril se identifica mejor, el separador se detecta antes y el entorno resulta más claro para ciclistas, conductores y peatones.
Durabilidad para entornos urbanos exigentes
Un separador de carril bici está expuesto a impactos, rozaduras, agua, suciedad, radiación solar, cambios de temperatura y mantenimiento viario. Por eso, la resistencia del material es clave.
El separador de carril bici fotoluminiscente de Abadecom está fabricado con PVC 100% reciclado y 100% reciclable. Este material aporta una alta resistencia a la abrasión, a los rayos UV y al impacto, además de un mantenimiento mínimo
Nuestro separador está fabricado con plástico 100% reciclado y 100% reciclable, contribuyendo a la economía circular y al aprovechamiento de residuos plásticos. Además, por cada unidad se evita la emisión de 22,75 kg de CO₂ a la atmósfera, según la información medioambiental del producto.
Esto permite que ayuntamientos, constructoras, ingenierías y responsables de obra pública incorporen soluciones más sostenibles sin renunciar a la seguridad ni a la durabilidad.
Una solución pensada para ciudades más seguras
Los separadores de carril bici fallan cuando no se ven, cuando se deterioran rápido o cuando no aportan una protección clara al espacio ciclista.
El separador de carril bici fotoluminiscente de Abadecom responde a esas necesidades con una propuesta completa: visibilidad nocturna sostenida sin electricidad, seguridad vial reforzada, alta durabilidad, instalación sencilla y fabricación con plástico 100% reciclado.
En un momento en el que las ciudades buscan infraestructuras más seguras, sostenibles y eficientes, este tipo de soluciones permite mejorar la movilidad ciclista con criterios técnicos, ambientales y de seguridad.
En Abadecom trabajamos para que los espacios urbanos sean más seguros, visibles y sostenibles. Nuestro separador de carril bici fotoluminiscente es una solución diseñada para responder a los retos actuales de la movilidad: proteger mejor a los ciclistas, mejorar la percepción nocturna de la vía y reducir el impacto ambiental de la infraestructura urbana.
Porque un carril bici seguro no empieza solo con una línea en el suelo. Empieza con una separación visible, resistente y pensada para durar.
